Todo sobre el Mal Aliento

¿Qué es el Mal Aliento?

La halitosis es un síntoma que se define como el mal aliento o el mal olor de la boca. Se calcula que afecta de forma permanente a una de cada cuatro personas, aunque al menos el 50 % de la población reconoce haber sufrido de este problema en alguna ocasión.

El mal aliento puede ser un factor que juegue en contra de la correcta socialización de las personas que lo padezcan. Esto se puede producir tanto por los perjuicios o complejos que genere en el individuo que lo padezca, como por las molestias que pueda ocasionar a las personas con las que mantenga proximidad. Dependiendo del nivel de gravedad de de esta afección, conversar con una persona o simplemente permanecer a su lado puede resultar realmente desagradable. Y es que conviene tener presente que el mal aliento es un tipo frecuente de olor corporal.

La halitosis es una manifestación tipificada y estudiada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De sus investigaciones se desprende que no se registra en todos los lugares del planeta con la misma intensidad, pues su incidencia es mucho mayor en los países en vías de desarrollo, donde puede afectar a 9 de cada 10 individuos. En este sentido, las malas condiciones sociales y económicas, así como la dificultad de los habitantes del Tercer Mundo para aplicar las medidas higiénicas adecuadas durante su vida diaria juegan en contra de la solución de este problema.

Existe un dato que puede ayudar mejor a comprender el alcance del problema y la preocupación que genera en sus pacientes. Hace unos años, se realizó un estudio en Estados Unidos y Canadá, que arrojó como resultado que entre 25 y 85 millones de personas sufren mal aliento ocasional en estos países. Estos, gastaron una cifra cercana a los mil millones de dólares en enjuagues bucales, desodorantes orales y pastillas.

El mal aliento no es una afección grave, sin embargo, su mera presencia puede ser un síntoma de problemas mayores relacionados con el aparato digestivo. Es un problema que, más allá de lo social, no debe alarmar en principio, aunque si está acompañado de otras manifestaciones, como el dolor abdominal, quizá debería ser consultado con un médico.

El principal foco de origen del mal aliento es la boca, y es la primera parte del cuerpo que se trata cuando aparece este problema. No obstante, también puede estar radicado por algún proceso en otra parte del cuerpo, como el estómago, el esófago o los pulmones. Es además un problema que se suele manifestar con diferente intensidad a lo largo del día, siendo más notable por la mañana o al despertar después de varias horas de sueño. Las personas con mal aliento deben saber que existen remedios efectivos contra su problema y que, con ayuda y esfuerzo continuado, la halitosis se puede solucionar y, con ello, los problemas sociales que les haya podido causar. A veces basta con pequeños cambios en una dieta. En otros casos, los remedios son algo más sofisticados.

 

Síntomas del Mal Aliento

Síntomas del mal-aliento
Hay que añadir que el mal aliento es un hecho bastante sencillo de detectar, bien de forma propia o bien por la advertencia de las personas con las que se relaciona el que lo padece. Normalmente, suele ser el entorno del sufridor de halitosis el que se percata primero el problema, lo comunique o no. ¿Por qué? Esto se debe a que este problema es mucho más fácil de percibir desde el exterior que a partir de uno mismo. Es decir, siempre es detectado primero por la gente con la que se interactúa que por el propio paciente.

A continuación, se exponen una serie de pautas para detectar de forma sencilla si se posee mal aliento:

1. Mal sabor de boca o sabor avinagrado. Muy propio por la mañana, tras levantarse; y cuando ha transcurrido un tiempo amplio entre comidas.

2. Sequedad en la boca. También es muy frecuente que se note después de levantarse de la cama. Durante la noche, la secreción de saliva es menor, de ahí que disminuya el flujo de la boca y se eliminen menos bacterias de la superficie bucal. Ese proceso genera mal aliento.

3. Saliva espesa: Otra manifestación clara de mal aliento. Suele estar acompañada por molestias para tragar la saliva, ante su mayor viscosidad.

4. Presencia de una capa amarillenta o blanquecina en la lengua: Suele deberse a la falta de una buena higiene bucal. Esta capa contiene en ocasiones bacterias y minúsculos restos de alimentos y es responsable en muchas ocasiones de la halitosis.

Según el olor que desprenda, el mal aliento puede ser la causa de unos problemas u otros. Los médicos y los dentistas suelen preguntar por este factor cuando entrevistan a sus pacientes. Se sabe que el aliento que huele similar a un alimento podrido puede estar causado por el deterioro dental, la sinusitis o la gingivitis.

Por su parte, el olor afrutado puede ser causado por una diabetes no detectada; mientras que el olor a ácido u orina esconde, en ocasiones, una disfunción renal. En el caso de los niños, es muy frecuente que cuando un cuerpo extraño tapona su nariz su aliento desprenda un olor similar al del queso.

 

Efectos sociales Mal Aliento

El mal aliento, en sí, no supone un problema serio para la salud. Sin embargo, puede causar daños psicológicos y limitaciones sociales a las personas que lo padecen de forma crónica; y a la mayoría de los que lo sufren de manera ocasional les preocupa. Un estudio realizado en Japón arrojó que el 20 % de los 3.290 consultados reconoce sentirse nervioso habitualmente por el estado de su aliento y el 60 % de forma ocasional.

Aunque se estima que la halitosis afecta por igual a ambos sexos, las consultas a los profesionales sobre el mal aliento suelen ser más elevadas en el caso de las mujeres que de los hombres (53-47 %). Esto es debido a que ellas suelen ser más exigentes y se preocupan más por este problema. 

La sospecha, real o ilusoria, de padecer halitosis puede condicionar la rutina de las personas. Es lo que se conoce en el lenguaje coloquial como acomplejarse. El Instituto del Aliento ha estudiado diversos casos de personas con este síntoma desde su fundación en 2010, y ha establecido que su padecimiento provoca dos tipos de cambios: los de comportamiento y los psicológicos.

En cuanto a los primeros, se han observado en las personas con mal aliento diferentes actitudes defensivas para intentar enmascarar su problema, entre los que se encuentran la limitación de la comunicación oral, un mayor distanciamiento respecto a sus seres queridos, una curiosa tendencia a manifestarse mediante señales y gestos o un tiempo de espiración más corto, de tal forma que se proyecte en menor medida el aliento hacia la otra persona.

En lo que respecta a los efectos psicológicos, este Instituto ha demostrado que la halitosis restringe la vida social, interfiere en las relaciones interpersonales y disminuye la felicidad global del individuo que la padece. En los casos más graves, se suele registrar una pérdida de autoestima, consternación y la aparición de ansiedad y estrés ante determinadas situaciones.

Los efectos negativos sobre el individuo no se registran de igual forma en todas las edades, y son las personas entre los 15 y los 35 años las que reconocen verse más condicionadas por su problema, en el terreno social.

Uno de los factores con los que deben contar las personas que sufren halitosis es con que tiene solución. Las terapias suelen ser sencillas y no requerir grandes esfuerzos. En el caso de que el mal aliento esté causado por una dejación en la higiene bucal -como en la mayoría de los casos-, bastará con establecer una rutina diaria de limpieza. Tanto tu médico de familia como tu dentista habitual tendrán una respuesta para tus problemas de mal aliento su acudes a ellos. Lo peor, en este caso, es quedarse parado.

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